martes, 8 de junio de 2010

Los hospitales vietnamitas: empresas, corrupción y comunismo

Resulta difícil entender cómo funciona un país comunista como Vietnam. ¿Es como la Unión Soviética? ¿como Cuba? ¿Hay empresas? ¿Es muy distinto a Europa? Incluso viviendo aquí no encuentras respuestas. Ayer, una amiga que trabaja en un hospital público vietnamita me contaba algunas historias increíbles que me ayudaron a entender las perversiones de este sistema Frankenstein (otro día os contaré bondades).

Un hospital acaba de hacer un pedido de más de 20 monitores wireless de la tecnología más avanzada a una empresa japonesa. Mientras, el hospital europeo donde mi amigaba trabajaba sólo disponía de uno de esos monitores. Siendo bien pensados, podríamos asumir que Vietnam trata de avanzar muchos pasos de golpe. El problema es que mientras compran esos equipos de última generación, la dirección del hospital sigue resistiéndose a instalar aire acondicionado en el quirófano para no discriminar a los demás servicios (supongo que para evitar que los cirujanos se aburguesen). Para rizar más el rizo, los que sí disfrutan de aire acondicionado son los que trabajan en la administración y gestión del hospital, es decir, los que deciden que no se instale en el quirófano (ellos no corren peligro de contagio pequeño-burgués).

¿Cómo es posible todo esto? Mi amiga me cuenta que los candidatos para dirigir un hospital ofrecen, como si de una subasta se tratara, entre uno y dos millones de dólares a quien corresponda para ser nombrados. El candidato sabe que los "negocios" con farmacéuticas y demás empresas, le reportarán importantes beneficios que compensarán su generosa oferta.

Curiosa mezcla de retórica comunista, tentaciones capitalistas y corrupción de toda la vida.

viernes, 4 de junio de 2010

¿Qué es lo normal?

Un niño aprende a contar con los dedos en un colegio. Dubitativo, vergonzoso, cuenta con dificultad: un caramelo -dedo índice-, dos caramelos -dedo corazón-, tres caramelos -dedo anular- y se para, inseguro. Uno se imagina que esta escena se repite en todo el mundo y, sin embargo, nada más volver a Vietnam descubro que tampoco hay una manera normal de contar. Un niño vietnamita cuenta: un caramelo -primera falange del dedo índice-, dos caramelos -segunda falange-, tres caramelos -tercera falange- y sigue en el siguiente dedo.

Primera reacción: estos vietnamitas lo hacen mal, no entiendo cómo se les ocurre contar de esa manera tan rara. Sin embargo, lo pienso con calma y se me ocurre que una ventaja de ese sistema es que permite contar más fácilmente números superiores a diez sin perderse. No es ninguna tontería. Es un sistema que copia cada uno de los tramos del bambú, que también usan para contar.

Segundo pensamiento: el asombro de un descubrimiento.Ojalá tuviera siempre los sentidos despiertos, alerta. Desgraciadamente pasado un tiempo, bajamos la mirada, se cierran los oídos y se nos duerme el corazón.

Una pregunta: ¿qué es lo normal? Un amigo me dijo una vez que lo normal en este mundo es ser chino o indio (su población supera los 2.500 millones de personas, un 37 por ciento del total). Tendré que enterarme si ellos cuentan como los vietnamitas. A lo mejor los raros somos nosotros...

miércoles, 5 de mayo de 2010

Nos vemos en Madrid y Salamanca

El sábado 8 de mayo a las 8.00 llegamos a Madrid. Estaremos hasta el 1 de junio.

Tres semanas para disfrutar de la familia, los amigos, las tapas, el jamón, el tráfico con reglas, los coches que no pitan, el cielo ¿azul?, los pasos de cebra, entender lo que te dicen por la calle, los precios fijos, dejar de ser un gigante, los pollos sin cabeza...

martes, 4 de mayo de 2010

¿Campeones de liga?

No hablo del Madrid o del Barcelona, sino de los chicos de Blue Dragon. Quedan tres partidos de liga. Si ganamos los tres, ¡seremos campeones! Ganamos el último partido 4-1 a los terceros. Creo que fue el mejor partido de la temporada: buena colocación, control del centro del campo y muchas ocasiones a favor. Carmen vino a verlo y a hacer fotos. Según dice, sólo se me oía a mí gritar en todo el estadio, a pleno pulmón, las cuatro cosas que sé decir:

Chuyên đi: pasa
sút đi: tira
với số 7: con el número 7
xem đi: mira

Los chicos son tremendamente cariñosos y trato de devolverles el cariño como puedo, aunque a veces te sientes impotente por no poder expresarte correctamente. Pero bueno, sigo intentándolo. Aquí os dejo unas fotos que hizo Carmen:



miércoles, 28 de abril de 2010

Tétricos debates parlamentarios

[Perdonad por la ausencia de tres semanas. Estuve preparando el GMAT, del que me examiné ayer. A partir de ahora, volveré a estar activo.]

No, no os asustéis. No voy a hablar de la política española.

El pasado 20 de abril la Asamblea de Vietnam debatía sobre los mejores métodos de ejecución. ¿Pelotones de fusilamiento o inyección letal? Aparentemente los diputados se preocupan por el bienestar de los condenados a muerte -no, no estoy de coña- y consideran que el pelotón de fusilamiento provoca pánico y problemas psicológicos en los ajusticiados (resulta increíble que un tipo al que van a fusilar tenga problemas psicológicos, ¿verdad?). Bueno, está bien, también les preocupa el coste. La inyección letal es mucho más barata que reunir a unos soldados y malgastar munición así como así. Lamentablemente, estas reformas llevan su tiempo y, por el momento, seguirán usando el método del pelotón de fusilamiento. La salud mental y el ahorro tendrán que esperar.

Antes de que nadie se rasgue las vestiduras pensando en lo brutos que son los vietnamitas, dos recordatorios. Primero, EE.UU. aplica la pena de muerte en la mayoría de los Estados (el único de los países desarrollados). Segundo, en España algunos están intentando abrir el debate de la pena de muerte. ¿Seremos tan cívicos como los vietnamitas? ¿Nos preocuparemos entonces del bienestar mental de los ejecutados?

lunes, 5 de abril de 2010

La ruta de los mercados del norte

Visitamos seis mercados: Dong Van, Meo Vac, Sa Pa, Can Cau, Bac Ha y otro que no sé cómo se llamaba. Conocimos las siguientes minorías étnicas (la mayoría originarias de China): Hmong negros, Hmong de las flores y Dzao rojos.

RUTA
Viernes. Autobús de Ha Noi a Ha Giang - 283 km - Salida 10.15. Llegada 17.45 - Precio: 105.000 VND

Sábado. En moto desde Ha Giang hasta Dong Van - 135 km - 6 horas aproximadamente

Domingo. En moto desde Dong Van hasta Meo Vac (ruta preciosa) - 25 km - menos de una hora

Lunes. En moto desde Meo Vac hasta Ha Giang (camino maravilloso entre desfiladeros) - 140 km - 6 horas

Martes. En autobús desde Ha Giang hasta Lao Cai - Salida 6.30 Llegada 11.30 - 198 km - Precio: 80.000 VND
Martes. En autobús desde Lao Cai hasta Sa Pa - 45 minutos - Precio: 25.000 VND

Jueves. En autobús desde Sa Pa hasta Lao Cai
Jueves. En autobús desde Lao Cai hasta Bac Ha - 80 km - 2 horas normalmente (nosotros tardamos 4) - Precio: 40.000 VND

Sábado. En moto desde Bac Ha hasta Can Cau - 20 km - 45 minutos


Mapa de la ruta