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miércoles, 8 de junio de 2011

La máquina del tiempo

En 585 la dinastía Sui ordenó crear una red de graneros de emergencia y obligó a las familias a entregar 0,7 bushels (unos 8 o 9 kg) de arroz al año. El objetivo de esos graneros era acumular reservas para enfrentar las habituales hambrunas que ocurrían en épocas de sequía o inundación. Durante décadas no llegaron a funcionar porque la capital utilizaba el arroz acumulado con este sistema para su propio consumo. En 716 el Emperador prohibió esta práctica por lo que, por fin, pudieron utilizarse con el propósito original. Aparentemente, ayudaron a amortiguar el impacto de los abundantes desastres naturales que sufrió China en las décadas de 730 y 740.

En 721 el gobierno enfrentaba un serio problema financiero: los ingresos no cubrían los crecientes gastos de la corte y del ejército. Desde hacía décadas se buscaba una solución al problema de los emigrados internos que no pagaban impuestos al no estar registrados, eran sin papeles de la época. El gobierno necesitaba registrarlos para poder cobrarles impuestos. Dos años después Yu-weng Yun propuso un periodo de gracia fiscal de 6 años a aquellas familias que reportaran su nuevo lugar de residencia a las autoridades locales. La medida tuvo un éxito inmediato: 800.000 familias se registraron en menos de 3 años (de un total de 7.861.236). Curiosamente, o no, algunos miembros importantes del gobierno se resistieron a la aplicación de la nueva política. Por un lado no querían que Yu-weng Yun saliera reforzado. Por otro, muchos de ellos se beneficiaban de esas familias de "sin papeles" (muchos de ellos eran turcomanos, mongoles y otros pueblos no-Chinos), como mano de obra barata. Los siguientes años el registro siguió engordando, hasta llegar en 742 a los 8.525.763 hogares, gracias también al propio crecimiento de la población.

¿Os suena familiar? Sólo han pasado unos 1.200 años. La información proviene de The Cambridge History of China, Volume 3.

martes, 25 de enero de 2011

Lecturas del Este

Análisis del Congreso del Partido. Seguramente pocos sabríais que se celebró en enero. Se supone que es el momento más importante de la política vietnamita. El informe detalla quién entra y quién sale y os dará una idea de cómo se mantiene la armonía dentro del Partido.

Análisis de Chatham House sobre la política china. Interesante esfuerzo para entender un país lleno de matices ideológicos contradictorios, muchos de ellos compartidos con Vietnam.

Artículo de Martin Wolf sobre la convergencia entre Oriente y Occidente. Recomendable para mirar un poco mas allá de la crisis actual.

N.A. Gracias por participar en la adivinanza de ayer. Los ganadores fueron Enrique y Anna (no son los cantantes, que conste). S=Asuntos Sociales y F=Finanza. Repetiré la iniciativa de la adivinanza más a menudo. Parece que os ha gustado. A ver si así se me pega la habilidad literaria de Kundera.

domingo, 16 de enero de 2011

¿Cómo ven el mundo los chinos?

Estas frases extraídas del libro The Cambridge Illustrated History of China ilustra algunas diferencias de pensamiento y concepción del mundo entre el pensamiento occidental y el chino. Al mismo tiempo que los filósofos griegos construían las bases de nuestra concepción del mundo, los confucianos, legalistas y taoístas chinos hacían lo propio.

- En China asumen que el Universo se creó a sí mismo, sin la intervención de un creador, casi siempre presente en el pensamiento occidental.
- En lugar de centrarse en las causas y los efectos, los filósofos chinos se centran en las conexiones y relaciones entre las diferentes partes.
- Dado que asumen que el cosmos es un todo, los filósofos chinos no explican el mundo usando términos opuestos y excluyentes -vida y muerte; pensamiento y cuerpo; natural y sobrenatural-, sino a través de polaridades complementarias, entre la que destaca el yin y el yang.
- Los filósofos chinos aceptan que la familia es un bien natural, mientras que para la cultura griega la familia se queda en el espacio privado y no se convierte en el centro de la vida social. Los chinos asumen que la familia es el modelo de orden social y político. De ahí su preferencia por un gobernante autoritario, que asume que la obediencia y la jerarquía son tan importantes como dentro de la familia.
- Los pensadores chinos no respetan especialmente las leyes, que no se consideraban como inviolables o nobles. Más importante, no creen que las normas y leyes estén por encima del gobernante.
- Por último, en contraste con otras filosofías orientales, los chinos creen que la vida en este mundo puede mejorar. Esta idea, compartida con el pensamiento occidental, puede explicar el afán de la sociedad china por mirar atrás para mejorar el presente y el futuro.

martes, 27 de julio de 2010

Una semana para recordar la guerra de Vietnam

El 30 de abril de 2010 se celebró el 35º aniversario de la caída de Saigón. Seguramente ningún americano sospechaba entonces que el 24 de julio de 2010 su Secretaria de Estado daría un discurso dando apoyo tácito a Vietnam en su principal contencioso territorial internacional: el reparto de las islas del Sur de Asia con China (puede que tenga algo que ver con probables bolsas de petróleo en esa zona). Como era de esperar, a China no le ha hecho ninguna gracia que Vietnam logre convertir un conflicto bilateral en multilateral. Hoy, el enemigo comunista parece ser un aliado...

Esta semana, varios periódicos publicaron filtraciones sobre la Guerra de Afganistán que recuerdan lo ocurrido hace más de cuarenta años, cuando Daniel Ellsberg filtró documentos que probaban que diferentes administraciones de EE.UU. habían mentido a la opinión pública y al Congreso para justificar la guerra con Vietnam. ¿Se repetirá la historia?

[Estas semanas creo que podéis ver un documental sobre el caso de Daniel Ellsberg en los cines]

jueves, 17 de junio de 2010

¿Cómo ven el mundo los chinos?

Estas frases extraídas del libro The Cambridge Illustrated History of China ilustra algunas diferencias de pensamiento y concepción del mundo entre el pensamiento occidental y el chino. Al mismo tiempo que los filósofos griegos construían las bases de nuestra concepción del mundo, los confucianos, legalistas y taoístas chinos hacían lo propio.

- En China asumen que el Universo se creó a sí mismo, sin la intervención de un creador, casi siempre presente en el pensamiento occidental.
- En lugar de centrarse en las causas y los efectos, los filósofos chinos se centran en las conexiones y relaciones entre las diferentes partes.
- Dado que asumen que el cosmos es un todo, los filósofos chinos no explican el mundo usando términos opuestos y excluyentes -vida y muerte; pensamiento y cuerpo; natural y sobrenatural-, sino a través de polaridades complementarias, entre la que destaca el yin y el yang.
- Los filósofos chinos aceptan que la familia es un bien natural, mientras que para la cultura griega la familia se queda en el espacio privado y no se convierte en el centro de la vida social. Los chinos asumen que la familia es el modelo de orden social y político. De ahí su preferencia por un gobernante autoritario, que asume que la obediencia y la jerarquía son tan importantes como dentro de la familia.
- Los pensadores chinos no respetan especialmente las leyes, que no se consideraban como inviolables o nobles. Más importante, no creen que las normas y leyes estén por encima del gobernante.
- Por último, en contraste con otras filosofías orientales, los chinos creen que la vida en este mundo puede mejorar. Esta idea, compartida con el pensamiento occidental, puede explicar el afán de la sociedad china por mirar atrás para mejorar el presente y el futuro.

lunes, 15 de marzo de 2010

¿Solo un nombre? (China)

"Mi apellido es Zhang; mi nombre, Fei; estilo Yide." Así se presentan los personajes de la novela los Tres Reinos.

¿Qué significa el estilo?
Según he descubierto este fin de semana los chinos recibían un segundo nombre, llamado estilo, cuando alcanzaban la madurez. Antiguamente organizaban una ceremonia cuando el hijo (la hija?) cumplía 20 años. El invitado de gala del cumpleaños o el profesor del hijo eran los encargados de elegir el estilo. Con el tiempo, la norma se fue relajando. Los amigos, hermanos e incluso a los padres podían elegir el estilo, pero nunca uno mismo. El estilo debería ser una exégesis del nombre, debería ayudar a inferirlo. En el ejemplo previo, Fei significa "volar" y Yide significa "la virtud de las alas".

¿Por qué un nuevo nombre?
No querían que se utilizara el nombre de pila. Sólo los padres y los superiores tenían derecho a llamar a un hombre por su nombre de pila. Los amigos, camaradas o compañeros deberían dirigirse a él utilizando el estilo. Por último, la gente de menor rango tendría que emplear el apellido. Un sirviente, por ejemplo, podría ser asesinado si se dirigiera a su señor por el estilo -¡no sería imaginable que le llamara por su nombre!-.

martes, 9 de marzo de 2010

El Homero chino está en El Escorial

Hace una semana comencé a leer The Romance of the Three Kingdoms. En la introducción, el editor contaba, para mi sorpresa, que el original más antiguo de la novela se encuentra en la Biblioteca de El Escorial (N.A. ya tenéis otra excusa para volver a visitar El Escorial).

En China destacan cuatro grandes novelas clásicas y la más importante de ellas es El Romance de los Tres Reinos. En la cultura china, y por extensión, en Vietnam, Corea y Japón, es tan importante como la Odisea y la Ilíada en Europa. La novela narra el conflicto entre tres reinos chinos durante el siglo III. Durante cientos de años la historia se fue entremezclando con la leyenda, dando origen a distintas novelas u obras de teatro. La novela conocida hoy fue escrita por Luo Guangzhong en el siglo XIV. Todos los chinos conocen esta historia, ya sea porque la han leído, ya sea porque la han escuchado. El comienzo es el siguiente:

"Aquí comienza nuestra historia. El imperio, largo tiempo dividido, debe unirse; largo tiempo unido, debe dividirse. Así ha sido siempre".

Los acobardados por las 2340 páginas del libro pueden buscar en el videoclub -madre mía, ¡qué mayor soy!-, ejem, quiero decir, en el emule, la película Red Cliff o La batalla del desfiladero rojo.

jueves, 4 de marzo de 2010

Camboya, colonia de...

"Camboya es un país pequeño. Y deberíamos mantenerlo como a un niño. Nosotros seremos su madre; su padre será Tailandia. Cuando un niño tiene problemas con su padre, puede superar el dolor abrazando a su madre. Cuando el niño está enfadado con su madre, puede correr a abrazar a su padre".

¿Quién dijo eso? ¿Un Primer Ministro francés? ¿Su representante en Indochina? No. El Emperador vietnamita Gia Long en el siglo XIX. Resulta chocante leer textos de la época y ver con qué superioridad hablaban los vietnamitas de los camboyanos. Este es otro ejemplo. Una carta dirigida por el emperador Truong Minh Giang a su representante en Camboya:

"Los bárbaros (en Camboya) se han convertido ahora en mis hijos, y tú debes ayudarles, y enseñarles nuestras costumbres... He oído, por ejemplo, que su tierra es muy fértil, y que tienen muchos bueyes... pero que esa gente no tiene el conocimiento avanzado agrícola, así que siguen usando azadas en lugar de arar con bueyes... Todos esos problemas se deben a la vagancia de los camboyanos. Así que debes hacer lo siguiente: enséñales a arar con bueyes, a recolectar más arroz... Y en cuanto al idioma, deben aprender a hablar vietnamita, [...] nuestros hábitos de vestimenta y nuestro protocolo en la mesa (los camboyanos, como los indios, comen con las manos). Si existe cualquier costumbre bárbara o desfasada que pueda ser simplificada o eliminada, hazlo sin dudarlo".

Pero, igual que tenían claro que los camboyanos eran sus hijos, los vietnamitas sabían que China era su temido padre, el que les trataba a ellos como bárbaros (por no conocer las enseñanzas de Confucio). De hecho, durante el siglo XIX, las relaciones de vasallaje eran habituales en el Sudeste asiático. Los vietnamitas pagaban un impuesto a China y los camboyanos hacían lo propio con los vietnamitas.

Así que cuando llegaron los franceses, no debió resultarles demasiado raro el tono de superioridad... Eso sí, los vietnamitas, a diferencia de los camboyanos, hicieron lo que han hecho a lo largo de su historia: enfrentarse con sus padres.